
Querida vergüenza
Tú que me hiciste sentir mal,
dañada, diferente, sola.
Porque no tenía palabras para ti,
solo una regla silenciosa de no hablar.
Esa regla me fue golpeada con el poder humano físico,
con el poder de las palabras, con el poder económico,
con el poder sexual, con la humillación, con la difamación,
con el despojo de los derechos de autonomía,
con la infidelidad, todo esto entrelazado con la espiritualidad,
convirtiendo la belleza que trae la propia fe
en violencia contra uno mismo, creando violencia espiritual.
El silencio de mi vergüenza me fue impuesto por acciones
que no fueron mi culpa, pero del cruzar las líneas
de la dignidad humanasiempre nace la vergüenza.
Mi vergüenza, creciste tan grande que ya no podía verme
y hasta me avergonzaba de mi propia vergüenza.
Perdí mi yo, mis necesidades, mis sentimientos,
mi fuerza, mis dones. Todo lo que quedó fue una paja temblorosa
congelada por el invierno, que podría romperse
en cualquier momento si no duraba hasta la primavera.
Pero llegó la primavera, el sol se derritió con su calor
y la vida comenzó a asomar en la paja de la playa,
sus fuertes raíces ayudaron a pasar el invierno.
La fuerza de la vida, está en nuestras raíces,
esas raíces están en todos nosotros,
cuando solo conseguimos ver nuestra vergüenza
a la luz de la primavera, el calor del sol para derretir
la escarcha de la tierra rica en nutrientes, nace la libertad
para crecer en la luz, sin vergüenza.
Florecer mientras los pétalos
alcanzan audazmente el cielo azul.
Me perdono por avergonzarme
de mi propia vergüenza,
entendí que no fue mi culpa.
Me perdono por ser una paja congelada
en la playa, no supe influir
en las condiciones del clima.
Pero te agradezco luz, por venir a derretirme
con los rayos de tus palabras solidarias,
a ayudarme a verme como yo.
Empecé a pintar un nuevo crecimiento,
como yo. Empecé a pintar un nuevo crecimiento,
de manera solidaria como tú.
La vergüenza se derritió en abono para mi crecimiento
y una fuerza consciente sobre dónde yo empiezo y dónde yo termino,
ahí está el poste del límite del respeto
y dice derechos humanos.
Nació la gratitud, el amor.
La vergüenza nos aleja del amor,
pero en su lugar correcto nos ayuda
a permanecer en el amor.
La violencia tiene huellas feas,
huellas largas y dolorosas,
por eso hay que pintarlas visibles en todas sus formas,
para que podamos cambiarlas,
para que podamos cambiar.
Minna Pietarinen
2022
Una vida sin violencia ni temor a ella es un derecho básico de todo ser humano. Sin embargo, al menos una de cada tres mujeres enfrenta violencia física o sexual a lo largo de su vida, lo que pone en riesgo su salud, seguridad e incluso su vida. La violencia de género es una pandemia global sin un final a la vista. Aunque se realizan esfuerzos significativos para prevenirla y erradicarla, cientos de millones de mujeres enfrentan violencia todos los días, en todas partes. La violencia, o la amenaza de ella, está presente en espacios privados y públicos: hogares, calles, instituciones educativas, lugares de trabajo e internet.
Poner fin a la violencia de género es una de las principales prioridades del trabajo de ONU Mujeres. Mientras las mujeres y niñas sufran violencia de género, sus demás derechos fundamentales también estarán constantemente amenazados. Según ONU Mujeres, más de 730 millones de mujeres y niñas mayores de 15 años han experimentado violencia física o sexual al menos una vez en su vida, y esta cifra no incluye el acoso sexual. Solo en 2020, 81,000 mujeres y niñas fueron asesinadas de manera violenta. Esto significa que, cada día, más de 220 mujeres y niñas pierden la vida debido a la violencia de género.
El asesinato o el homicidio es la forma más extrema de violencia de género y, con frecuencia, está precedido por violencia física, sexual y/o psicológica a largo plazo. Algunas víctimas intentan buscar ayuda, pero no la reciben. Otras no se atreven a acudir a las autoridades por miedo a no ser creídas o a no poder ser protegidas. Algunas no saben a quién acudir, y demasiadas mujeres que han experimentado violencia piensan que son responsables de lo que les ocurrió. La realidad es que, mientras una sola mujer pierda la vida debido a la violencia, como sociedad habremos fallado.
La violencia contra las mujeres no es un problema de casos aislados ni un asunto privado. La violencia de género es un problema global y social que amenaza los derechos, el estatus, la salud e incluso la vida de las mujeres. Es necesario abordar esta problemática en todos los niveles de la sociedad, en todo el mundo.
Una vida sin violencia es el derecho de toda mujer y niña.
Para descubrir más sobre la obra y leer los poemas que la acompañan, haz clic en la imagen.